martes, 18 de marzo de 2014

Casa Museo Sorolla

Cuando se planea la visita a un museo de pintura nuestra mente puede llegar a anticiparnos una serie de imágenes relacionadas con ciertos cuadros famosos, que nos resultan familiares por haberlos visto en libros de historia del arte o por conocer réplicas y láminas de ellos adornando las paredes de algunas casas o el interior de algunos edificios públicos, sin embargo, en cuanto llegamos a la Casa Museo del pintor Joaquín Sorolla es inevitable no sorprenderse ante sus diferencias con otros museos o galerías de arte, y la primera impresión que nos da una idea de esta diferencia es la bella estampa de los jardines que lo rodean. 
Sin duda, es un remanso de paz en el interior de Madrid, además de una construcción elegante y señorial, que en su día fue la casa del pintor, su esposa Clotilde y sus tres hijosque sobrevive indiferente a otros edificios unidos a éste, más modernos pero menos agradables a la vista.





















El museo se creó por petición de la viuda del pintor, Clotilde García del Castillo, que en 1925 hizo testamento y donó sus bienes al Estado para fundar un museo en memoria de su marido, se inauguró en 1932 en el edificio que en su día fue el hogar y el taller de Joaquín Sorolla y que había sido diseñado por el arquitecto Enrique María Repullés.




Lo primero que aparece al cruzar la entrada es un patio andaluz, pues aunque Sorolla era valenciano sentía una gran admiración por los jardines y patios de Andalucía por lo que quiso disfrutar de ellos en su propio hogar.


En el segundo jardín, inspirado en el Patio de la Acequia del Generalife de Granada, se oye de manera constante el sonido relajante del agua saliendo de la fuente en la que podemos ver tres amorcillos en bronce que se atribuyen al escultor Mariano Benlliure.


El tercer jardín tiene una hermosa alberca en el centro y al fondo del estanque se encuentra la Fuente de las Confidencias del escultor valenciano Francisco Marco Díaz-Pintado, con las figuras de dos mujeres con atuendo y peinado clásico a ambos lados de un pilar.

















Enfrente del estanque hay una pérgola con el busto de Sorolla en mármol, que fue regalo de la Hispanic Society of America de Nueva York, es una réplica del original en bronce que ellos poseen. 



Joaquín Sorolla y Bastida nació en Valencia en 1863, se crió con sus tíos porque quedó huérfano con sólo dos años, enseguida empezó a gustarle la pintura y en 1878 ingresó en la Escuela de Bellas Artes. Acabó sus estudios y empezó a destacar pronto como pintor recibiendo premios y becas que le permitieron seguir estudiando y perfeccionando su técnica en Roma y otras ciudades italianas, así como también en París.
En 1888 se casó con Clotilde García del Castillo, hija del fotógrafo Antonio García Peris con la que tuvo tres hijos. En apenas cinco años Sorolla ya era famoso como pintor, en París es donde desarrolló su particular estilo pictórico basado en el tratamiento de la luz o luminismo, por eso se le conoce como "el pintor de la luz", a su vuelta a España empezó a realizar obras basadas en el costumbrismo marinero.


"Paseo a orillas del Mar"


Taller de Sorolla
Ya en el interior de la Casa-Museo una de las dependencias más interesantes es el taller del artista, uno de los mejor conservados de Europa, en el que además de numerosas obras expuestas, destacan los muebles, las antigüedades, las esculturas y otras colecciones muy bien conservadas, propiedad del pintor y su familia. 


Taller de Sorolla

Retrato de Clotilde
La colección que se puede contemplar por todo el museo está compuesta por cuadros del pintor pero también de otros artistas, esculturas, figuras de la Virgen, retratos, entre los que podemos ver varios de su mujer y sus hijos, arqueología, cerámica y un gran número de objetos que fueron propiedad de la familia Sorolla.





A los treinta años Joaquín Sorolla era ya un pintor reconocido y valorado en Madrid, donde vivía con su familia, sin embargo siguió participando en exposiciones por distintos países de Europa y América, por donde se fue extendiendo su fama como pintor.
También viajaba mucho por las distintas provincias de España, intentando siempre captar y plasmar los diferentes paisajes y colores que caracterizan a cada región, incluyendo en sus obras trajes regionales, adornos y artesanía.
De sus numerosos viajes se conserva parte de la correspondencia que mantenía con su esposa, hay cartas escritas de su puño y letra en las que le cuenta a Clotilde diversas anécdotas que le ocurrían mientras estaba lejos.

Sus hijos
Sus tres hijos, María, Joaquín y Elena también heredaron la pasión por el arte de su padre, es lógico si pensamos que convivieron entre pinceles desde que nacieron, así que los dos primeros se dedicaron a la pintura y Elena, la pequeña, a la escultura.

En esta preciosa casa, en sus patios y jardines, disfrutaba el pintor trabajando en sus obras hasta que en 1920, mientras pintaba un retrato que le habían encargado, sufrió un ataque de hemiplejía que dejó parte de su cuerpo paralizado y tres años después, en 1923 murió en su casa de Cercedilla. 


Si os animáis a visitar la Casa Museo Sorolla en fin de semana podréis hacerlo de manera gratuita los sábados por la tarde, a partir de las 14,00 horas y los domingos por la mañana, hasta las 15,00 horas.

Os dejo aquí el enlace a su página web con más información:
museosorolla.mcu.es


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